¿Quién controla los que ves en tu página de inicio de Facebook?

Publicado el 11 de enero, 2016

algrotimo de facebook

¿Quién controla los que ves en tu página de inicio de Facebook? Un pequeño equipo de ingenieros en Menlo Park. Un grupo de poderosos usuarios anónimos en todo el mundo. Y, cada vez más, tú.

Cada vez que abres Facebook, uno de los algoritmos más influyentes, controvertidos y mal entendidos del mundo entra en acción. Analiza y recoge todo lo publicado en la última semana por cada uno de tus amigos, a cada persona a quien sigues, cada grupo al que perteneces, y cada página de Facebook a la que pusiste que te gusta. Para el usuario promedio de Facebook, esos son más de 1.500 posts. Si tienes varios centenares de amigos, serían como 10.000 posts. Entonces, de acuerdo a una fórmula muy bien guardada y en constante cambio, el algoritmo de noticias de Facebook hace un ranking a todos posts y le otorga el orden que considera preciso según la probable prioridad que le des. La mayoría de los usuarios sólo ven la parte superior que concentra a unos pocos cientos.

Nadie fuera de Facebook sabe a ciencia cierta de cómo se hace esto, y nadie dentro de la empresa se lo dirá. Y sin embargo, los resultados de este proceso de clasificación automatizada dan forma a la vida social y a los hábitos de lectura de más de 1 mil millones de usuarios diariamente activos –la quinta parte de la población adulta del mundo. El poder viral del algoritmo ha puesto a la industria de los medios de cabeza, llevando a startups como BuzzFeed y Vox a la prominencia nacional, mientras los periódicos de 100 años de edad, se marchitan y mueren. Levantó hasta la estratósfera a empresas multimillonarias como Zynga y LivingSocial, sólo para succionar el “helio”” de éstas por uno o dos años con algunos ajustes a su código, dejando a los inversores con los bolsillos vacíos y a trabajadores despedidos. El algoritmo de noticias de Facebook puede ser ajustado para hacerte feliz o triste; puede exponer ideas nuevas y desafiantes o aislarte en burbujas ideológicas.

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Fuente: Slate.com